Spring

Spring
Primavera en Mannheim, Alemania. Paisaje fotografiado y editado por mí.

lunes, 18 de mayo de 2015

Los Ojos del Doctor T. J. Eckleburg

"«Dios sabe lo que has hecho; todo... A mí puedes engañarme... A Dios, no.»
Michaelis, que estaba detrás, se dio cuenta, presa de profundo asombro, que Wilson miraba fijamente las pupilas del doctor T. J. Eckleburg, que acababan de surgir, pálidas y enormes, de la noche que se acababa.
- ¡Dios lo ve todo!" 
- El gran Gatsby, F. Scott Fitzgerald


Desde que inicié el blog he intentado seguir la costumbre de, adicional al escrito, complementar con algo más la entrada. Ese algo más puede ser mis impresiones frente a una obra, una historia o la presentación de un artista. Como sea, ese ejercicio me ha permitido conocer nuevas cosas y aprender más de lo que ya conocía.

Con esta entrada tuve mi frecuente problema de la falta de inspiración. Varias veces me dije que era hora de hacer algo nuevo, pero cuando me sentaba a escribir no se me ocurría absolutamente nada. Claro que tenía unos cuantos escritos guardados por allí, pero el escrito como tal ya no representa una entrada completa para mí.

Justo en las entradas anteriores les acababa de hablar de pintores y de los libros que me había leído, así que estaba en blanco. “¿Y por qué no le dedicas esta entrada al gran Gatsby, si te estás leyendo ese libro?” Me preguntó un buen amigo, “Porque apenas me lo empecé a leer”, le dije (y porque entonces no sabía si el libro en cuestión me fuera a traer la inspiración perdida). Pues bien, la idea me quedó sonando y me dije que si el libro conseguía moverme, entonces dedicaría la siguiente entrada a la novela de 1925 del escritor estadounidense F. Scott Fitzgerald, considerada como uno de los clásicos del siglo pasado.

La cosa con el libro empezó medio extraña. Me parecía que la manera de narrar la historia por parte del autor era en cierta forma peculiar. Han de saber, si no lo han leído, que todo se narra en primera persona y desde el punto de vista Nick Carraway, el recién mudado vecino del enigmático millonario Jay Gatsby. Bueno, eso no era lo extraño. Lo que a mí no me acababa de convencer era la aparente falta de consistencia en los diálogos. Las escenas se sucedían rápidamente (después de todo el libro no es largo) y los diálogos, incluso en una misma escena, brincaban de tema en tema sin aparente transición o relación. Los pensamientos de un personaje parecían estar aquí en un segundo y al siguiente estar allá. En ese momento, es decir, al principio del libro, no había notado que precisamente aquello era a propósito. Una elegante y disimulada forma de reflejar la superficialidad y la decadencia de la sociedad estadounidense a principio de los años 20, justo después de la primera guerra mundial.

De hecho, el libro maneja un amplio simbolismo y, como no planeo hacer un ensayo de la obra completa, les hablaré de aquel símbolo que me llamó más la atención y que le da el título a esta entrada: los ojos del doctor T. J. Eckleburg. El valle de ceniza, uno de los escenarios que maneja el libro, es un paraje desolado, olvidado, lleno de tierra grisácea, en donde viven algunos desamparados. El valle, por el que siempre hay que pasar para dirigirse a Nueva York desde la voluptuosa Long Island (en donde viven los protagonistas), se presenta como un contraste al exceso, la riqueza y la abundancia material en medio de los cuales se mueven los protagonistas del libro. En medio de este vertedero industrial se levanta un cartel gigantesco con dos grandes ojos enmarcados por unos lentes, publicidad del oculista de Queens, el doctor Eckleburg.

Ya desde el principio los ojos se insinúan como la representación de Dios, que todo lo ve y presencia la corrupción y la desigualdad en la sociedad, así como el egoísmo y la deshonestidad del hombre. Los ojos son mencionados en varias escenas: Cuando se describe el valle de cenizas, cuando uno de los personajes presenta a su amante a Nick o cuando ocurre el terrible asesinato que desata la catástrofe final. Todas ellas escenas en donde alguien se encuentra obrando mal y el doctor Eckleburg está allí, en medio de los desechos, con sus inmutables, grandes y pálidos ojos. Ya hacia el final del libro se hace más claro el hecho de que efectivamente era a Dios a quien nos recordaba aquel anuncio, he incluso,  llegamos a sentirnos observados…

El gran Gatsby es un libro que recomiendo ampliamente y Jay Gatsby es uno de los personajes más melancólicos y trágicos que he conocido. Como representación del ciudadano estadounidense en su persecución del famoso “sueño americano”, vemos como es levantado, aclamado y finalmente destruido y olvidado por una sociedad cuyos efímeros intereses y superficiales sueños son excusa más que suficiente para aplastar los propósitos de los demás y pasar sobre sus cabezas. Una sociedad en donde la abundancia lleva al exceso y el exceso a la corrupción. Si no lo han leído no puedo hacer más que animarlos de corazón a que lo hagan, o por lo menos, si están peleados con los libros, que vean la película y me comenten qué tal les pareció y si Gatsby, igual que a mí, les robó y aplastó el corazón de tal manera, que al final no pudieron hacer más que sentir simpatía con Nick y desprecio para con los demás personajes.

Ya cambiando de tema y como de costumbre, les comparto uno de mis escritos y la canción Beale Street Blues de Louis Armstrong para ambientar un poco.

Supernova

Como una estrella,
una de las más llamativas que ha sido invitada a morar
en el templo de terciopelo que es la boca del cielo nocturno,
me alimento y me mantengo en pie gracias a mis más violentas reacciones.
Mi brillo y mi calidez nunca hubieran existido sin el embate
de fuerzas más poderosas que yo, que batallarán tanto como yo viva,
en un equilibro entre lo que busca mantenerme de una pieza y aquello que quiere despedazarme.
Mi núcleo más fundamental es el caos mismo de las reacciones nucleares,
mi corazón estalla, arde, se contrae, escupe furias o bendiciones,
pero jamás se queda quieto, y así, solo así,
yo brillo, deslumbro o amparo bajo mi ala tibia a otros seres más fríos.
Así como una estrella,
sólo puedo pretender fascinarte bajo la luz indicada.
En el día soy invisible,
en la noche no habrá otro elemento en el que te plazca más posar los ojos;
en los días cálidos mi presencia se tornará demasiado imponente,
en los fríos querrás probar un poco de mis luminarias para calentar tu alma.
Lo que en la juventud me impulsa será lo que en la vejez me haga más débil.
Dejaré que sea, así como se ha decidido,
pero si he de morir por mis propias revoluciones,
no me extinguiré blanca y fría en algún lugar olvidado del universo,
seré la supernova que encantará a todas las regiones del firmamento,
la estrella más brillante, el centro mismo del enigma, la teoría del todo,  la cuna de polvo cósmico
de cuyo tributo se levantará una generación futura de guerras y deseos.
_______________________________
Estefanía Figueroa Buitrago 


Agradezco sus comentarios, opiniones y críticas. Gracias también a los que, a pesar de no escribir nada por acá, siempre me hablan por otro lado para hacerme saber que extrañan las cosas que escribo :). Un abrazo para todos.

viernes, 3 de abril de 2015

Un Estremecimiento ante la Belleza

"Hermosísima estrella, la última que desaparece del cortejo de la noche, si con más propiedad no perteneces al de la aurora, prenda segura del día que coronas a la riente mañana con tu brillante diadema, canta sus alabanzas por tu esfera, mientras que el día se levanta con las dulces horas del alba. [...]
Sus alabanzas modulad, vientos que sopláis de los cuatro polos, sea que murmuréis como la brisa o que rugáis como el huracán. Vuestras copas meced pinos y plantas, inclinándolas en señal de adoración.
[...]aquí viene el planeta de la mañana a dorar sus cuernos." - El paraíso perdido, John Milton. 

"[...]el hombre nunca sabe para quién padece y espera. Padece y espera y trabaja para gentes que nunca conocerá, y que a su vez padecerán y esperarán y trabajarán para otros que tampoco serán felices, pues el hombre ansía siempre una felicidad situada más allá de la porción que le es otorgada. Pero la grandeza del hombre está precisamente en querer mejorar lo que es. En imponerse Tareas. En el Reino de los Cielos no hay grandeza que conquistar, puesto que allá todo es jerarquía establecida, incógnita despejada, existir sin término, imposibilidad de sacrificio, reposo y deleite. Por ello, agobiado de penas y de Tareas, hermoso dentro de su miseria, capaz de amar en medio de las plagas, el hombre sólo puede hallar su grandeza, su máxima medida en el Reino de este Mundo." - El Reino de este Mundo, Alejo Carpentier.

Falling Star, Witold Pruszkowski, 1884.

Por esta vez quiero dejar descansar a las entradas largas que he venido haciendo últimamente y permitir que el contenido mismo hable por sí solo. Verán que ésta vez traigo muestras de varios artistas diferentes. En primer lugar, varios fragmentos de la epopeya de John Milton, el Paraíso Perdido. Este libro, que en su momento fue arduo de encontrar y que hace rato estaba en mi poder, sin decidirme yo a empezarlo, trata sobre la rebelión de Lucifer y la pérdida del paraíso por parte de Adán y Eva, incluyendo en su pródiga narrativa la historia de la creación del mundo. Si bien no lo he terminado (voy por la mitad), puedo decir con seguridad que desde ya se encuentra entre mis clásicos favoritos de la literatura. Milton se adentra en el modo de pensar y obrar de la Divinidad y la Maldad, y expone, como un moderador, las razones y creencias de cada uno de los bandos. Cuando se refiere a Dios, a su hijo y a sus ángeles, la narración toma un aire típicamente religioso y nos expone eventos en el Cielo y eventos del Génesis desde la perspectiva que siempre se nos ha enseñado, o por lo menos, de la que nos hemos enterado.

El verdadero cambio de página se da cuando Milton narra los eventos desde la perspectiva de los demonios y de su rey elegido, Satanás. A partir de ese punto ya no nos encontramos en medio de las historias típicas de gloria y bienaventuranza: nos encontramos en medio de una historia de sufrimiento y lucha, siendo el rey demonio, a mi parecer, el personaje más humano (y carismático) del libro entero (excluyamos a Adán y Eva que en principio son inmaculados y, por consiguiente, bastante alejados de la esencia real del hombre). Comprendemos sus miedos, sus arrepentimientos, sus temores, sus dudas y sus ideales, así como su orgullo, el cual no le permite hincar la rodilla, incluso si aquello significa su ruina.

Otro aspecto bastante disfrutable del libro es el hecho de que se muestran otras divinidades, aparte del Dios único. Divinidades de Egipto, Grecia, dioses paganos y de otras religiones. Todos ellos, por supuesto, insurgentes dispuestos a engañar la frágil mente del hombre para lograr su cometido. En resumen, todos los dioses diferentes de aquel del catolicismo son representados como ángeles caídos que en su momento desviaron al humano del camino del Dios universal para adorarlos a ellos. La descripción del infierno y del Caos, también, muestra una similitud tremenda con el Hades, con las historias de la mitología Griega y el universo de Dante: los ríos de inframundo, Cocito, Medusa, entre otros.

El segundo fragmento pertenece a la obra de Alejo Carpentier, novelista y narrador cubano, titulada el Reino de este Mundo. Una narración que mezcla lo culturalmente fantástico y lo real en el marco de la revolución haitiana, visto desde el personaje de Ti Noel, esclavo dos veces, al igual que hombre libre hacia el final del libro. La obra es bastante corta (no pasará de las 160 páginas), pero la forma en que está escrita, la calidad del texto y del relato, llevan al lector a un sin número de eventos y parajes que dan la apariencia, al terminar el libro, de haber leído una obra mucho más larga. No hay entretenciones en cosas vanas, todo el libro es una sucesión de eventos con una fuerza descriptiva arrolladora (me ha quedado claro leyéndolo que no sé español y que el espectro de mi vocabulario da risa). La buena recomendación se la debo a un amigo de la universidad, al que siempre le estaré agradecida por el préstamo del susodicho libro y que, por cierto, tiene un blog de crítica social colombiana bastante audaz que pueden visitar en el siguiente enlace:


El fragmento que cité, y que tal vez algunos ya han leído por otro lado, tocó en su aseveración una parte de mí que piensa lo mismo y que, a la hora de estructurar la entrada, le pareció que complementaba la idea del paraíso perdido y de que el hombre, en medio del infierno que su imperfección le ha conferido, puede elevarse a sí mismo en propósitos más nobles.

Morning Star, Karl Schweninger Jr.1903.

Como de costumbre, me gustaría compartirles mi poema titulado Estrella de Madrugada, en torno al cual se estructura ésta entrada en primer lugar.

Estrella de Madrugada

Incluso la luz ha inclinado su frente
ante la majestad de aquel que pisa
las tonalidades de la aurora,
abriendo huecos en los cielos,
heridas en el corazón de los hombres,
como si fuera un titán en la frontera de su tártaro
o un marino dueño de su propio y peligroso pacífico.

Allí en donde las estrellas colapsan
y los estertores de las supernovas
pintan de labios los bordes del horizonte,
se levanta el ojo de la madrugada,
adornando sus lágrimas con rocío,
su voz con el cantar matutino de las aves,
su fulgor con los girones de la tormenta que se aleja.

Vedados han quedado sus versos con el pasar de los siglos,
no así la alforja que se consagra a llenarse con sus gracias
y sus cadencias diurnas de cantar adolorido.
_______________________________
Estefanía Figueroa Buitrago 

Finalmente los invito a disfrutar este video de la nueva canción de Nightwish titulada "a Shudder before the Beautiful", de su más reciente álbum "Endless forms most Beautiful", el cual no es oficial. Fue, de hecho, realizado por un fan. No obstante, está tan bien ejecutado que incluso la vocalista lo compartió en las redes sociales. Para la mí, la letra y el hecho que el autor haya tomado fragmentos de la serie Cosmos: A Spacetime Odyssey, hacen de este video algo para contemplar y degustar.


Como siempre, espero que hayan disfrutado de la entrada (menos mal que dije que sería corta). Recuerden dejarme un comentario para saber que están allí y que disfrutan (o no) con lo que escribo. Nuevamente les recuerdo que me pueden seguir por correo, digitando su email en la entrada de texto ubicada al lado derecho de la pantalla (justo arriba de mi lista de blogs).

No siendo más me despido deseándoles lo mejor. Hasta la próxima.

sábado, 7 de marzo de 2015

Ábrete, Sésamo!

"Si hubiésemos sabido que ibas a venir, habríamos puesto tapices trenzados con la sangre del corazón o con el negro de los ojos.
Habríamos tapizado nuestras mejillas y habríamos salido a tu encuentro para que llegases por encima de los pájaros." - Noche doce, las mil y una noches.

Frau, Simon e Linda - Saturno Buttò - 1994


Ya que venimos hablando de mis artistas favoritos, aprovecho para presentarles a un señor italiano que yo ubicaría en mi top 3. Probablemente no hayan escuchado hablar de él  y, la verdad, no me extrañaría. No es el tipo de artista que le gusta a todo el mundo. Pero para mí, Saturno Buttò es uno entre miles.

Este pintor, nacido en Venecia en 1957, nos propone un desfile de cuerpos, plasmados en un estilo híper realista, en donde el culto religioso se entremezcla en una danza vertiginosa con la decadencia y la denigración corporal y psicológica. La figura humana, y más específicamente, la mujer, es representada como objeto sagrado. Su cuerpo desnudo es decorado por los símbolos típicos del cristianismo, al tiempo que sufre torturas infligidas por parte de manos externas o propias. Los temas sadomasoquistas, lésbicos y quirúrgicos son bastante recurrentes en las obras de Buttò, de modo que, sumando a esto las representaciones de la santidad cristiana, el observador termina por encontrase frente a un culto oscuro y ante las sacerdotisas de una negra religión, tal como si fueran flores abiertas en el jardín del mal.

El dolor físico y la decadencia espiritual son normalmente encarnados por elementos médicos, quirúrgicos y propios del sadomasoquismo. Las representaciones paganas, así como los retratos de personajes históricos, son también tema recurrente: de esta manera nos encontramos con gitanas demoniacas, a Jesús acompañado por unas concubinas como sacadas de las mil y una noches, a una diosa Kali con un estilo muy neo-gótico, o San Sebastian como un ícono del glamour o mientras le realizan una felación.

Hay otros elementos en las obras de Saturno que me traen a la mente aquel movimiento conocido como el grotesco. Recuerdo que cuando estudié el grotesco en la universidad la profesora nos comentaba que la vida y la muerte, la santidad y el pecado, y otros temas opuestos, se solían representar juntos en composiciones “expresivamente fuertes”. Así, era posible encontrarse con una vieja decrépita, cercana a la muerte, embarazada. Pues bien, con Buttò también nos topamos con mujeres embarazadas, pero la última sensación que transmiten estas futuras madres es la de maternidad.  Estos personajes femeninos decoran sus cabezas envueltas en trapos con cuernos, entrelazan su vientre con un nido de serpientes y se acompañan de hombres obesos con facciones de cerdo. Casi como si los  rostros tapados impidieran asignar identidades y tuviéramos al final una representación de la madre de todos los hombres, cargando con un fruto que se está corrompiendo mucho antes de ver la luz del mundo.

Estoy segura que la obra de Buttò no le pasa indiferente a nadie. Cuando conocí sus pinturas no supe cómo reaccionar en un primer momento ¿Me gustaba o me desagradaba lo que veía? En ese mismísimo instante Saturno ya me había hipnotizado y a su obra retorné una y otra vez hasta el día de hoy. Admiro sus ideas y, por sobre todo, su arte y la limpieza y maestría en la ejecución del mismo.

Como es de mis favoritos prepárense para una muestra artística ligeramente más extensa de lo normal. Espero haber despertado al menos una chispa de expectación para lo que se viene. Por supuesto, más información y material encuentran en la página Web oficial de Buttò, cuyo enlace les compartiré en breve. Especialmente de interés, además de las obras, son las entrevistas y las fotografías del backstage, en donde somos participes del nacimiento de la magia.


Domiziana-Domiziana - 1997

Bad nun - 2001

Senza titolo - 2002

B-Kalì - 2003

Skulls - 2006


Geisha con calice - 2007

Salomè - 2007

Sacred milk - 2008

Caelum meretur vulnerum crudelitas I - 2009

Cocullo - Giuditta - 2010

Valentina - 2010


Cocullo Silvia - 2010

Posture di decadenza - 2010

Ctonia - 2011

Queen of pain - 2012

Ofelia - 2012

Iesus Hominum Salvator - 2013


The unnatural human history - 2013

Les comparto también, como de costumbre, mi poema titulado Iftaḥ yā simsim (Ábrete, Sésamo) y el cover de la banda sueca Therion de la canción Initials B.B (original de Serge Gainsbourg, 1968), perteneciente a su más reciente albúm Les Fleurs Du Mal (las flores del mal).
افتح يا سمسم
(Iftaḥ yā simsim)

Hemos tirado los dados,
 desafiado la tez morena del destino,
el cuerpo dorado de sus sentencias,
y el mismísimo reino que forja
las almas de sus proscritos
al calor y a la sazón de un oro negro
como tus ojos.

Puedo concederte lo que más deseas,
el espejismo y la caravana,
los damascos de la Ciudad del Jazmín,
un aliento como de ninfa del desierto
que en torno a tu piel se torne en lujuria.

Sigue la ruta de los camellos
en el corazón febril de las dunas
que seducen al rey con su danza de los siete velos,
y entrega tu piel al sol de faraones
que vio morir la grandeza de los Dioses
entre su propia geometría de pirámides.

Pídeme la corona de espinas,
un asiento alto para contemplar el universo,
un cuento de demonios
para la penumbra de la noche,
un beso rojo, mil y una historias,
que se juzgue en el instante prohibido.

Aquí en mis manos tostadas,
las de los dedos largos,
puedes reposar tu alma,
y vivir entre los jades
y las amatistas de mis ojos.

Frota bien la lámpara
y haz que el ansia se reduzca al deseo
de escuchar mi canto entre
los humos y las sedas del amanecer.
Son tres puertas
Las que te ofrecen las bailarinas
para redimir tu alma humana.

Mi sultán, has sido entronado
por las virtudes del desierto.
Desde tu lugar entre las estrellas
 contémplame como la fruta
que se abre al roce de los años.
Sea sólo tu mirada sobre mis velos
cuando las de los hombres
se deleiten en tu Meca.

¡Ábrete Sésamo!

Mi cuerpo es el blasón más sinuoso de la noche.
_______________________________
Estefanía Figueroa Buitrago 


Como siempre espero que esta entrada haya sido de su agrado y que se animen a dejarme un comentario :). Hasta pronto.

jueves, 12 de febrero de 2015

Pájaros Cantando

El arte abstracto nunca ha sido uno de mis fuertes. A pesar de las reseñas y las alabanzas de los expertos respecto a algunas obras y autores famosos, el arte abstracto, el arte moderno y el surrealista representan una cuestión en relación a la cual tengo sentimientos realmente confusos. No es que nunca le haya concedido una oportunidad. De hecho, he tenido la fortuna de visitar excelentes museos con colecciones ya sea temporales o permanentes de arte abstracto y artistas del modernismo y surrealismo, entre ellos la Galerie Neue Meister en Dresden, el museo del Banco de la República en Bogotá y el museo La Tertulia en Cali. En estas oportunidades, después del recorrido, siempre he terminado, no con un sinsabor o con un sentimiento de indiferencia (que a mi parecer es el peor sentimiento que puede despertar una obra), sino con una sensación de incomodidad, de sentir que lo que contemplé de una manera u otra me perturbó, porque lo que aprecié se me asemejaba a los delirios de un enfermo mental cuya concepción de la realidad estaba demasiado torcida para mi gusto o por la simple frustración de no haber captado el mensaje, cualquier que fuera, escondido y cifrado entre capas de lineas, pintura y materiales. He llegado al punto de sentirme incomoda con el sólo hecho de estar parada al lado de algunas obras, darles las espalda, pero saber que aún  están allí y que podría espiarlas por el rabillo del ojo. 

Hay un artista del surrealismo, sin embargo, que me llama la atención. Sus obras me recuerdan a esos dibujos que hacía cuando niña, en donde, entrecruzando lineas y formas a lo largo y ancho de un papel, intentaba después hallar figuras y crear efectos muy primitivos, resaltando esto y lo otro con colores. Estoy hablando de Joan Miró, pintor, escultor, grabador y ceramista español. No soy quien para analizar una obra tan basta, evolucionada y compleja de la cual, estoy segura, no entiendo ni la mitad. Tampoco estoy muy segura de porqué simpatizo con muchas de estas obras. Sólo puedo decir al respecto que Joan Miró es un artista que parece jugar e internarse cada vez más en lo infantil y lo onírico. Contemplar sus obras es como encontrarse en un sueño, en donde, a partir de una temática central, se despliegan toda una suerte de sucesos y personajes que interactúan entre sí por medio de lineas y efectos. Aquí son muy recurrentes las representaciones de paisajes, mujeres, insectos, estrellas, entre otros. La figura humana es completamente alterada y llega a adquirir rasgos alienígenas, rupestres o autómatas.

A continuación les comparto algunas de las pinturas más conocidas de Joan Miró. Esta es, claramente, una muestra muy pequeña y poco significativa de lo que es su obra, la cual también incluye esculturas, pero creo que, si hasta ahora no sabían nada de él, puede darles una idea sobre lo que vengo hablando. Como siempre, me encantaría leer sus opiniones al respecto, siempre aprendo con ellas. No importa si no son expertos en arte, que aquí nadie lo es.

The Hunter (Catalan Landscape), 1924.

Harlequin's Carnival, 1924-25.

Snail, Woman, Flower, Star, 1934.

Birds and Insects, 1938.

Ciphers and Constellations, in Love with a Woman, 1941.

The Smile of the Flamboyant Wings, 1953.

Bird, Insect, Constellation, 1974.

Aquí entre nos, sí que tengo una obra favorita que hoy en día se encuentra en el museo de arte moderno de Nueva York. De esas obras que, sin importar cuanto tiempo pase, siguen sorprendiéndome cada vez que la miro... y eso que tiene una estructura relativamente simple. Se trata de la acuarela titulada Twittering Machine (algo así como la máquina que gorjea en español), del artista alemán nacido en Suiza, Paul Klee.

Twittering Machine, 1922, Paul Klee.

La obra ha tenido múltiples interpretaciones. Algunos le atribuyen un aire absurdo muy al estilo de "Alicia en el país de las maravillas". A otros les produce un sentimiento de incomodidad y amenaza inminente por parte de unas criaturas que no son más que aberraciones intentando asemejar a la naturaleza y que cantan ya sea seduciendo a su victima, o armando una cacofonía infernal. Para otros es el resultado de la fusión entre organismos vivos y máquinas. Algunos ven a unas criaturas siendo torturadas y obligadas a cantar, incluso cuando sus cuerpos han llegado a su límite. Para otros el cuadro presenta la victoria de la naturaleza sobre las máquinas, en donde una máquina de música abandonada a su suerte y a la herrumbre no tiene más opción que contemplar a las aves cantar y producir los sonidos que ella falló en reproducir.

Para mí, y con esto me incluyo en ese grupo de personas que la han interpretado de esta manera, es una representación del sonido mismo. Los cantos de las aves son una muestra de la armonía sonora que puede producir la naturaleza. La manivela debajo de ellas es una representación de los sonidos que puede crear el hombre a partir de todos los instrumentos que ha diseñado. A los cánticos de la naturaleza sumamos nuestros sonidos y de esta forma podemos hallar un equilibrio que, como humanos, nos falta. Las tonalidades frías de la imagen en el centro y más cálidas hacia los extremos me hacen pensar en el amanecer y en esos primeros trinos que se escuchan desde la ventana cuando abrimos los ojos. Hay también un elemento matemático de mi agrado, si pensamos en la cuerda sobre la que se paran los pájaros como una onda sinusoidal. Con esta obra, el señor Klee ha conseguido ponernos a divagar y ha logrado que una sola imagen estática conciba tal variado grupo de interpretaciones, lo que en sí, es todo un logro.

Para no extenderme más, cosa que me sucede cuando llevo mucho tiempo sin actualizar, paso a compartirles, como de costumbre, mi último poema cuyo titulo pueden leer al final de mismo.

Como si fuera un ciclo infinito,
he perdido la cuenta
de las veces en que el sol
le ha cedido paso a la luna,
y en las que he descubierto mi pecho
para que en él moren los elementos,
junto con todos sus fenómenos.

Como si este caminar no
fuese a terminar nunca,
he dejado que la tierra fértil,
labrada por los más humildes hombres,
se atraviese ante mis ojos,
y que su aroma a profundidad
se enraíce entre los dedos
largos de mis manos.

Sin padre, sin madre, sin nombre,
sin voluntad para pronunciar uno,
sólo pude esperar a ser reconocido
por aquellos a los que nadie reconoce,
a coronarme con sus luminarias
y a correr por sus senderos,
como si fuera la sangre misma
en las venas del bosque.

Mire al vacío incontables veces,
puse en duda la naturaleza de mi soledad,
dejé que mi risa fuera un sonido cavernoso,
como extraído de las profundidades frías
y vírgenes al interior de la montaña,
y me extravié, sin saberlo,
de los caminos de los hombres.

Un espectáculo de luces
danza desde entonces en la
niña de mis ojos
y sólo es percibido por aquellos
que viajan por la mismísima senda
trazada para los animales salvajes
por los reyes de las montañas.

Escuchando en silencio el canto
de los seres que aparentemente callan,
contemplando su desenvoltura
entre los pliegues de las sombras,
hablando sin permitir el movimiento de los labios,
he reconocido su lugar
entre los moradores de este mundo.

Yo que he sido tocado por las manos mismas
de los advenimientos naturales,
he regalado mis sentidos
a aquellos que se despliegan,
como alas nuevas, por la noche.
Como si fuese el último conocedor
de un lenguaje más antiguo que
el tiempo mismo,
dejo que mis huellas se hagan
el camino que han de seguir
los que procesan detrás de mí.

Así pues, guárdame un lugar
entre tus invitados esta noche,
comparte conmigo el licor
de la madre tierra,
e intenta conservar las palabras que escuchaste
aunque después no recuerdes la boca de quien las dijo.
 Considérame el heraldo de aquellos
que pueden ser apreciados
sin existir realmente,
un simple viajero que ha visto
la línea que divide a nuestros dos mundos.

Walpurgis
_______________________________
Estefanía Figueroa Buitrago 


El titulo al final tiene su razón de ser. Si han escuchado sobre la noche de Walpurgis podrían empezar a leer el poema ya con una idea en la cabeza. La verdad, no me refiero a brujas ni a apariciones, sino a una relación un tanto espiritual con la naturaleza.

Cierro esta publicación con una canción de la artista Florece + the Machine, titulada Heartlines de su álbum Ceremonials que espero disfruten.




Como siempre aprecio sus comentarios. Dadas mis desapariciones espontaneas del mundo del blog siempre tienen la opción de inscribir su correo en el menú derecho (opción "seguir por correo") para recibir una notificación cada vez que se haga una nueva entrada.

Hasta la próxima ocasión y gracias por leer :).